4. La noche, la oscuridad y la fe probada
El gato no teme a la oscuridad. Se mueve con naturalidad en ella. Esto simboliza los momentos de sequedad espiritual, duda o silencio de Dios. Lejos de ser un castigo, estas etapas pueden fortalecer la fe y purificar las intenciones del corazón.
La oscuridad no siempre es ausencia de Dios; muchas veces es el lugar donde la fe madura.