10. Mansedumbre y fortaleza
El gato camina suavemente con las garras retraídas, pero sabe defenderse cuando es necesario. Esto refleja el equilibrio espiritual:
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Mansedumbre sin debilidad.
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Fortaleza sin agresividad.
El creyente está llamado a vivir en paz, pero sin renunciar a la verdad ni a la defensa del bien.