La reacción fue inmediata. Su expresión cambió de forma notable. Durante toda la noche había permanecido relajado, pero en ese instante pareció perder la tranquilidad. Intentó sonreír mientras revisaba su billetera, aunque se notaba incómodo.
Para mí aquello no representaba un problema. Situaciones similares pueden ocurrir por distintos motivos: un error bancario, un límite temporal o simplemente una equivocación al utilizar la tarjeta. Sin darle demasiada importancia, le dije que podía pagar yo la cena y resolveríamos el asunto después.
Saqué mi tarjeta y entregué el pago sin pensar demasiado en lo sucedido.
Creía que la noche terminaría con una simple anécdota.
Sin embargo, mientras nos preparábamos para salir del restaurante, la misma mesera se acercó discretamente.
Esperó a que él avanzara unos pasos hacia la puerta y luego tocó suavemente mi brazo.
Cuando giré para verla, habló en un tono tan bajo que apenas pude escucharla.
—Mentí —susurró.