Consulta siempre a tu médico. Esto es fundamental, especialmente si tomas medicamentos anticoagulantes (como Syntrom o warfarina). La vitamina K es el antídoto natural para estos medicamentos, y un consumo excesivo puede ser muy peligroso. Su médico le recetará la dosis y el tipo de suplemento adecuado, si lo necesita.
No existe una “píldora mágica”. Como ya explicó, los estudios demuestran que los verdaderos beneficios provienen de una combinación de nutrientes. Desconfíe de cualquier producto que prometa “desbloquear” las arterias de la noche a la mañana.
La vitamina K2 se toma junto con la K1. Para disfrutar de sus beneficios cardiovasculares, la K2 suele tomarse junto con la K1, presente en verduras de hoja verde como las espinacas o el brócoli.
Las vitaminas E y D también necesitan grasas. No las tome con el estómago vacío. Acompáñelas con una fuente de grasas saludables (aceite de oliva, frutos secos, aguacate) para que su cuerpo las asimile correctamente.
Hidrátese bien. Una buena ingesta de agua (1,5-2 litros al día) es el medio perfecto para que todos estos nutrientes circulen y surtan efecto.
En resumen, para cuidar tus venas y arterias después de los 60, no busques una solución sencilla. Apuesta por una dieta rica y variada como la que he descrito, haz ejercicio a diario y, sobre todo, mantén un diálogo abierto y constante con tu médico de cabecera. Esa es la verdadera receta para la salud cardiovascular.