En resumen
Los hoyuelos de Venus no son un objetivo que alcanzar ni una prueba de perfección.
Son simplemente una variación natural, como el color de los ojos o la forma de la nariz.
Y justamente esa diversidad es lo que hace que cada cuerpo sea único.
Con hoyuelos o sin ellos, lo que realmente importa es cuidarse, sentirse bien con el propio cuerpo y aprender a amar esos pequeños detalles que marcan la diferencia.
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