Contrariamente a lo que se podría pensar, la parálisis del sueño es una afección común e inofensiva. Sin embargo, sigue siendo una experiencia inquietante cuando ocurre de forma inesperada. Esta situación se manifiesta con mayor frecuencia al quedarse dormido o al despertar: uno está consciente, incluso puede tener los ojos abiertos, pero el cuerpo ya no responde. Inmóvil, incapaz de hablar o reaccionar, uno se siente atrapado dentro de su propio cuerpo. Esta desconexión entre una mente despierta y un cuerpo paralizado suele provocar una intensa ansiedad.
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