— pausas en la respiración
— jadeos o sensación de ahogo al dormir
— somnolencia durante el día
— ronquidos muy intensos y frecuentes
— dificultad para concentrarse o recordar cosas
Lo correcto es una valoración médica. Cuando hay sospecha de apnea del sueño, el diagnóstico suele apoyarse en un estudio de sueño, que puede hacerse en un centro especializado o, en algunos casos, en casa.